Me acerqué para intentar darle un abrazo, procurando arreglar las cosas... pero ya era tarde, pereció un espejo que daba el mismo paso que yo, pero hacia atrás. Un espejo al que jamás podré romper para sacarle de el y volver a juntarnos... "Lo siento" fue lo único que pude decirle. Él ya no me respondía, vi el reflejo de una lágrima caer por su rosada mejilla mientras se daba la vuelta y salió a correr. Le llamaba a gritos para que volviera, pero en ese momento supe que no lo volvería a hacer jamás,le había hecho demasiado daño como para alegrarlo. A sí que mi lágrima cayó también de su cobijo después de mucho esfuerzo de dejarla ahí, porque yo era la primera que no quería llorar, porque sentía que no era lo correcto, ya que fui yo la que decidió tal cosa. Tal malvada y no necesaria idea...
jueves, 25 de octubre de 2012
Mala decisión.
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