El fundir de nuestros cuerpos a la perfección de uno, sumiso al querer de nuestra nueva creación. Un sólo cuerpo igualado en existencia y amado en sí, entrelazado de manera peculiar. Dos almas en un cuerpo con sentimientos repartidos a cada parecer, pero de misma finalidad... Dos corazones unidos que aumentan el latido al compás y músculos que se tensan del dulce esfuerzo.
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